La universidad pública española necesita nuevas estructuras organizativas para captar fondos privados

Esta semana el Ministro de Educación y Cultura, Jose Ignacio Wert, convocó un “secreto” Consejo de Universidades para analizar con los rectorados de las universidades el informe sobre la reforma universitaria que encargó a un grupo de nueve expertos y que le fué entregado el 12 de febrero. Los rectores están muy preocupados por la situación financiera actual de las universidades y ven de muy difícil aplicación muchos puntos de los tratados en el informe. Aún así, acordaron crear un grupo de trabajo conjunto para analizar esta reforma.

En lo que a este blog concierne, después de leer el informe “Propuestas para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español”, conviene detenerse en el capítulo IV “Financiación de las universidades”, donde claramente destaca los pocos recursos financieros destinados por el estado español a la educación superior, en comparación con nuestro entorno, y la necesidad ineludible de mejorar la financiación de las universidades públicas españolas. Es necesario, y cito textualmente, “diversificar las fuentes de financiación de las universidades y dotarlas de la mayor flexibilidad posible en el acceso a esos fondos” afirman el comité de expertos.

El 80% de la financiación actual de las universidades públicas españolas procede de fondos públicos, como indica el informe, muy similar a países como Francia Bélgica o Irlanda; y bastante diferente al 35% de otros países como Reino Unido, USA o Japón, con realidades políticas, culturales y sociales diferentes.

La previsible evolución indica que se producirá en un futuro cercano un incremento de la financiación por recursos privados. Pero el problema es, ¿qué recursos privados? Si este aumento de financiación de recursos privados por parte de las universidades públicas españolas se obtiene por el incremento de los precios de las matrículas de los estudios universitarios, estaremos poniendo en riesgo el acceso a estudios superiores de personas con rentas bajas. Más aún, teniendo en cuenta que España tiene un sistema de becas al estudio muy deficiente, con una inversión que representa menos de la mitad de la media de los países de la OCDE.

Por lo tanto, una pequeña parte de la solución, como bien apunta el informe, está en diversificar las fuentes de financiación privada, incrementando las relaciones con el sector empresarial (fomentando, por ejemplo, los contratos de investigación entre universidad y empresa) y aumentando los recursos para la “captación de financiación filantrópica”.

Es decir, además de que el Gobierno debe aprobar, lo más pronto posible, la nueva Ley de Mecenazgo con mejores incentivos fiscales para las empresas e instituciones que colaboren con las universidades públicas en actividades de interés general; las universidades públicas deberían de dotarse de nuevas estructuras organizativas que se dedicaran a la captación de recursos privados, en definitiva a dotarse de profesionales del fundraising, y fomentar mucho más las relaciones con el entorno empresarial. De hecho, el informe indica como barreras para la obtención de nuevos fondos en las universidades que “en su mayoría, las universidades, carecen de una organización específica dedicada a este fin, más allá de las funciones atribuidas en este punto a los actuales consejos sociales o a algunas fundaciones, lo que resulta insuficiente”.

El informe ya apunta varias propuestas relacionadas con la financiación privada de las universidades:

– Por un lado, dirigido a las administraciones públicas, “impulsar y potenciar una nueva Ley de Mecenazgo que ayude e incentive a particulares y/o empresas a promover la financiación de actividades científicas y de investigación”.

– Por otro, dirigido a empresa y universidades, la “Creación de cátedras especiales con nombre (cátedras estraordinarias o “named chairs”)”, en definitiva, se refiere a las Cátedras de Empresa, donde debería potenciarse el mecenazgo de las empresas a la Universidad, con un mejor trato fiscal a las mismas, a través de la creación de Cátedras de Empresa, más habituales en universidades anglosajonas.

Para conseguir crear esas Cátedras en las universidades, para sacar el máximo provecho a la futura nueva Ley de Mecenazgo, las universidades deberán dedicar recursos organizativos y humanos para gestionar mejor las relaciones universidad-empresa y aumentar la captación de recursos privados.

Ante el futuro que se avecina…se antoja necesario.

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2 comentarios en “La universidad pública española necesita nuevas estructuras organizativas para captar fondos privados

  1. De nuevo, muy interesante. Hay otras opciones que las universidades también deberían considerar, como la fidelización de sus antiguos alumnos (en niveles aún muy precarios), la prestación de servicios, el alquiler de sus instalaciones, etc.

  2. Estoy de acuerdo David, yo me centraba más en la captación de recursos privados ajenos (investigación con empresas, patrocinio y mecenazgo…) pero no debe de menospreciarse la captación a través de recursos propios: matrículas, antiguos alumnos (programas alumni o sociedades de exalumnos), servicios de marketing de las universidades, venta de productos (libros, merchandising…), etc. Aunque algunas de estas acciones, sobre todo las de marketing o alquiler de instalaciones no están muy explotadas por las universidades.

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