Patrocinio de empresas o empresarios de centros universitarios

Anteayer leíamos la noticia en los medios de comunicación de que la empresa Vodafone había alcanzado un acuerdo con la Comunidad de Madrid para patrocinar, durante los próximos tres años, el Metro de Madrid identificando la tradicional Estación Sol como “Sol Vodafone” y la Línea 2 como la Línea Vodafone (precisamente la de color rojo, color identificativo de la compañía de telefonía). Este acuerdo publicitario supondrá el 10% de los ingresos publicitarios de la empresa pública madrileña, aproximadamente un millon de euros anuales.

 Inevitablemente, por deformación profesional, intenté pensar en algún ejemplo de acuerdos “similares” pero en el ámbito universitario. Empresas o empresarios que con su patrocinio colaboraron en la construcción de edificios, instalaciones o aulas universitarias, que llevan su nombre. Sin esa aportación privada, no se podrían haber realizado.
Evidentemente, cabe diferenciar un acuerdo estrictamente publicitario (o de patrocinio publicitario) como el comentado de Vodafone, donde el objetivo claro de la empresa es aprovechar publicitariamente las instalaciones del metro debido a los miles de viajeros que lo utilizan diariamente; de un acuerdo de patrocinio, o mejor dicho en este caso, de mecenazgo, en el que una empresa decide costear la construcción de un edificio universitario, el equipamiento de un laboratorio de investigación o el material de un aula universitaria. En este último caso, aunque tampoco podemos obviar un posible interés publicitario, el objetivo principal de la empresa mecenas no es un beneficio comercial a corto plazo sino que puede perseguir un objetivo de imagen a largo plazo o simplemente realizar una acción filantrópica en un ámbito de actuación cercano a su sector de actividad.
Los casos españoles que más recuerdo recientemente son precisamente del mismo centro universitario, el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) de la Universitat de Barcelona, quién por un lado consiguió la mayor
donación privada que recuerdo a un centro universitario español,que es el del Centro de Investigación Biomédica Esher Koplowitz de Barcelona, y recientemente abrió las nuevas instalaciones del Centro de Investigación Biomédica CELLEX, que ha contado con un patrocinio de casi 9 millones de euros de la Fundación Cellex.
Evidentemente existen más aportaciones a aulas universitarias y laboratorios universitarios pero en menor cuantía.
Ojalá, les diera a las grandes corporaciones aplicar sus estrategias de “naming” en los centros universitarios…

 

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