Sobre el reglamento de patrocinio de la Universidad Complutense de Madrid

Se ha generado bastante polémica, en las últimas semanas, en torno a la Universidad Complutense de Madrid por la publicación en su boletín oficial el pasado 12 de enero de 2016 del nuevo “Reglamento de creación de cátedras extraordinarias y otras formas de colaboración entre la Universidad Complutense de Madrid y las empresas”.

El reglamento ha provocado bastantes críticas dentro y fuera de la universidad, sobre todo porqué se interpreta como una posible privatización de la universidad pública. Y yo quiero salir en su defensa, aunque con algunas apreciaciones. Es evidente que la UCM ha impulsado esta normativa ante la pérdida de financiación pública durante los últimos años y que ha mermado sustancialmente su presupuesto. Y estoy de acuerdo que las universidades públicas deben adoptar una actitud proactiva para captar recursos privados para financiar algunos proyectos universitarios que sin esas aportaciones privadas no se podrían realizar.

UCM

Necesitamos diversificar las fuentes de financiación, y ello obliga a acudir a la financiación privada, que incluye empresas, fundaciones, etc. Y esto no significa la “privatización” de la universidad, porqué como he dicho en numerosos foros, las aportaciones privadas a universidades públicas a través del patrocinio o el mecenazgo representan menos del 5% del presupuesto universitario, en el mejor de los casos. ¿Qué influencia puede tener sobre la universidad con ese porcentaje? Mínima. Y no digo “ninguna”, porqué evidentemente esas aportaciones privadas pueden tener algun interés “académico” que es dónde está la problemática. Es posible que una gran empresa de transporte, por ejemplo, financie un curso propio de postgrado sobre “Logística” porqué está entroncado con su ámbito de negocio. Pero, ¿es eso un problema? Si la universidad quiere hacer ese curso porqué está interesada en ofrecer esa oferta académica, existe una demanda del mismo, el profesorado está de acuerdo, no existen recursos públicos para ponerlo en marcha, y la empresa quiere contribuir a que existan personas más formadas en este ámbito…insisto, ¿cuál es el problema? Lo que está claro es que no se deben sobrepasar determinadas “líneas rojas”, si me permitís esta expresión de moda en nuestra política actual. Es evidente que la empresa que realiza esa aportación no debería tener mayor influencia que esa voluntad de colaborar en la realización de ese curso y no debería tener contraprestaciones (en imagen, fiscales, participativas, etc.) que excedieran de esa colaboración concreta.

La polémica se ha generado principalmente porqué en las “actividades a realizar” por las entidades patrocinadoras en el Reglamento se encuentran “colaborar en el diseño e impartición de programas de postgrado”, “creación de títulos propios” o “desarrollo de programas de doctorado”. Siempre debería referirse a la colaboración con “títulos propios”, no grados ni postgrados oficiales, por lo que creo que algún que otro punto del reglamento podría eliminarse o modificarse. Evidentemente, la “empresa” no debería influir directamente en la creación o modificación de titulaciones oficiales o en la contratación de profesorado, por ejemplo. Las críticas más demoledoras suelen venir de profesorado y estudiantado del ámbito de las ciencias humanas y sociales, de aquellas titulaciones menos relacionadas con el sector empresarial, dónde no suelen existir tantos cursos o actividades formativas financiadas por entidades privadas. Pero, en un entorno de debilidad presupuestaria en las universidades, ¿no pensáis que si la universidad pública consigue recursos privados para determinados cursos propios universitarios (insisto, propios), dispondrá de más recursos públicos de la propia universidad para destinar a otras áreas de conocimiento?

Sobre el Reglamento

En lo que respecta al Reglamento aprobado por la UCM, comienza con esta frase “La necesaria reforma de la financiación de las universidades públicas españolas pasa por la diversificación de los fondos y por el establecimiento de nuevos modelos de financiación, asumiendo una mayor responsabilidad que garantice una sostenibilidad financiera a largo plazo mediante la obtención de recursos externos, fundamentalmente privados.”. Frase que suscribo, tal vez sin el “fundamentalmente”.

Y continua diciendo “Dentro de este nuevo modelo de financiación, la captación de recursos mediante el fomento del patrocinio y mecenazgo constituye una herramienta fundamental para las Universidades, que deben asumir una mayor responsabilidad y un mayor protagonismo ante los nuevos retos a los que las universidades se enfrentan en el actual escenario económico y social”. Frase que suscribo al 100%.

Esta normativa crea diferentes “figuras de colaboración” según la aportación económica:
– Patrocinadores estratégicos: aportaciones superiores al millón de euros anual
– Patrocinadores de honor: aportaciones superiores a medio millón de euros en tres años
– Cátedras extraordinarias: aportaciones mínimas anuales de 30.000 euros durante 3 años.
– Entidades colaboradoras: aportaciones entre 10.000 y 30.000 euros.anuales
– Donantes: aportaciones desinteresadas

No sé porqué se ha considerado a las “cátedras extraordinarias” como una categoría de colaboración. Entiendo que hayan aprovechado el reglamento para actualizar la normativa de cátedras, pero una cátedra de empresa es un proyecto de la universidad, financiado por una entidad privada, no una categoría de patrocinio. De hecho, con esta estructura de categorías de colaboración, es un poco incongruente que una empresa pueda aportar, por ejemplo, 20.000 € a una cátedra y además 10.000 € a otro proyecto universitario; y entonces, estar enclavada en dos categorías de colaboración distintas.

Por otra parte, el documento contiene ciertos errores de nomenclatura en este ámbito, ya que no distingue entre patrocinio y mecenazgo, y por lo tanto, no distingue entre convenios y contratos. Sirva como ejemplo una frase que dice “Los Patrocinadores de Honor formalizaran su patrocinio mediante la suscripción de un Convenio con la UCM…”. Conviene recordar que aunque el término “patrocinador” es ampliamente utilizado en España para referirse a una persona física o jurídica que hace una aportación de patrocinio “o mecenazgo” (el de Mecenas se utiliza bien poco), son cosas distintas. Y sobre todo debe tenerse en cuenta en el ámbito jurídico, ya que un patrocinio conllevará la firma de un contrato de patrocinio publicitario, y una aportación de mecenazgo conllevará la firma de un convenio de donación o un convenio de colaboración empresarial (según nuestra vigente ley de mecenazgo). Os remito a un post escrito en este blog al respecto: Convenios de mecenazgo y contratos de patrocinio en la universidad.

En resumen, si las contraprestaciones para las empresas son limitadas, si el proceso de gestión és profesional y público, y si existen mecanismos de control que ofrezcan transparencia en la captación de fondos privados en una universidad pública, no veo realmente ningún problema de gran calado, ni veo la “privatización”, la “venta” o la “mercantilización” de la universidad. Creo que es más bien una necesidad para adaptarse a una realidad acuciante en el entorno universitario…

 

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4 comentarios en “Sobre el reglamento de patrocinio de la Universidad Complutense de Madrid

  1. Interesante post, del que se concluye, una vez más, la falta de “cultura de mecenazgo” en el ámbito educativo: tanto de aquellos que ponen el grito en el cielo por la incorporación de financiación privada, como de quienes confunden conceptos como el patrocinio y el mecenazgo. Pero, en fin, seguiremos avanzando.

    • David Moreno, eso no es del todo exacto. Era un problema de la Complutense.
      Te invito a que veas la relación de Cátedras de Patrocinio de la Universidad Autónoma de Madrid y las muchas empresas que hay apoyando la Ciencia.

      • Hola, yo creo que David Moreno quería destacar que todavía no existe una auténtica cultura del mecenazgo en la universidad española. Ni las universidades públicas estamos profesionalmente “preparadas” para pedir, ni las empresas están convencidas para dar…Pero, claro, esto es generalizar y no es justo. Por supuesto que hay universidades que realizan acciones de captación de recursos vía mecenazgo y que las cátedras de empresa son el proyecto patrocinable por excelencia en nuestras universidades públicas, pero no debemos perder de vista que todavía nos queda mucho camino que recorrer…

  2. Pingback: ¿El patrocinio privado a la universidad pública compromete su independencia? | Marketing y captación de fondos en la universidad

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